viernes, 13 de mayo de 2016

El anuncio feminazi de Pavofrio: Deliciosa Calma

Desconozco quien ha sido el autor del anuncio de la TV "Deliciosa Calma", pero groso modo me parece curioso que no aparezca ni un solo hombre en todo el anuncio, ni sobre el minuto 0,08, cuando una de las señoras esta metida en su cama, mirando el móvil, ¿acaso son todas mujeres separadas?. Pero no menos curioso es que encierren a 40 mujeres en un restaurante, ya puestos, yo sugeriría un experimento social y que las metieran en la casa de Gran Hermano una semana, ¿alguien adivina como acabaría eso? si, ¡un polvorín!

Viendo este anuncio también se muestra una situación familiar que no se corresponde con la real, ya que en estos tiempos el hombre si colabora en casa, -seguro que mas que la mujer en muchas situaciones- y lleva a los niños al colegio.

A partir de aquí lo que pienso es que la señora que ha realizado este anuncio -porque fijo que es señora-, es una resentida feminazi que ha tenido algún tipo de problemas con su ex marido y con la custodia de los niños, y por algún motivo se ha tenido que quedar al cargo de las criaturas y no necesariamente porque su ex marido se haya desentendido del tema.

¿Las quejas del anuncio? Pues no se las creen ni ellas, muchos clichés estúpidos como;  "No he ido al gimnasio porque no me ha dado la gana, ya iré otro día", "Sigo sin pareja estable y me la resbala’. No se puede ser mas hortera recurriendo a los tópicos de esa manera tan absurda. Además no deja de ser una caricatura de la mujer actual, cuya realidad puede ser bien distinta, e incluso ser amas, de casa, lo cual es igual de valido que una mujer que trabaja.

En fin que en este anuncio pareciera como si las mujeres fueran el motor de las empresas y de todos los hogares españoles, y me parece muy triste realizar campañas sexistas de este tipo, ¿alguien se imagina el mismo vídeo con hombres? ¡la que se iba a liar, ¿o no?

Pues eso, creo que lo que mas ha conseguido este anuncio es que los hombres que tengan dignidad no vayan a comprar mas productos Pavofrio -si los hombres también hacemos la compra-. 

domingo, 8 de noviembre de 2015

"Los Corregidos"

Actualmente estoy asistiendo a un fenómeno un tanto extraño que da nombre a esta entrada, sí, se trata de "Los Corregidos", -que no los Correctos-. A mi me ha pasado en los últimos tres años - que recuerde- que personas conocidas de hace años que solían ser algo conflictivas, ofensivas, polémicas, etc... de la noche a la mañana pasan a comportarse y actuar de una manera asquerosamente educada y correcta. Normalmente durante unos segundos mi mente analizó esa situación y la obvio, pero tiempo después, al ver que no se trataba de un fenómeno aislado empecé a intentar comprender porque sucedía este fenómeno.

En efecto, Los Corregidos fueron personas que durante su vida destacaron por ser más bien unos bocazas, con poco tacto, gente que "te la lía", es decir el típico personaje que decía a los demás, -"estas gordo", -"te estás quedando calvo" y otras lindeces. Por supuesto todo este tipo de desafortunados comentarios dieron lugar a situaciones polémicas y no menos tensas, que les acarrearon una imagen social negativa y el rechazo de un sinfín de personas. Los Corregidos destacaron más bien por su incorrección y mala educación que por su educación, con no muy buena reputación en sus círculos sociales.

Con la llegada y la consolidación de las redes sociales, y sobre todo del Whatsapp donde las relaciones humanas han cambiado en cierto modo, Los Corregidos han tenido que adaptarse también su forma en realcionarse con los demás. -También, probablemente también algún conocido les dió un buen consejo, de que dejasen de actuar de manera tan abyecta-. En defintiva, El Corregido modificó su conducta -que no necesariamente su forma de ser real- para seguir manteniendo un status con los conocidos en las redes sociales y Whatshapp, usando el leguaje escrito.

Ante estos nuevos tiempos, Los Corregidos han optado por la opción de usar un lenguaje correcto y educado como garantía de mejorar sus relaciones sociales, y también para alejarse de la crítica de los demás, el problema es que se han pasado tres pueblos, porque su manera de tratar con sus amigos y gente de confianza es extremadamente educada y correcta, al más puro estilo del lenguaje de oficina que mantienes con el jefe de RRHH. -Con tus compañeros rasos hablas mucho más desenfadadamente-. Este fenómeno, creo que es debido a cierta falta de empatía o tacto por parte de los corregidos para desenvolverse con sus relaciones sociales, ya que no son capaces de utilizar un estilo personal más directo y cercano, porque nunca lo han tenido -ni posiblemente lo tendrán-, y lo tienen que emular; viendose así empujados a caer en la corrección, como medida que garantice que no la volverán a cagar a la hora de ofender a amigos y conocidos a la par que mantienen una buena reputación social.

Pero en todo esto hay un problema, al menos a mi me pasa que cuando alguien que conozco bien de años, y de repente de la noche a la mañana advierto un cambio tan drastico, con ese trato tan correcto y educado mis alarmas saltan, transmitiendome el subconsciente algo así como; "este tío no es así, está actuando". Esto tiene una explicación, de toda la vida con tus amigos, conocidos, compañeros de trabajo se ha usado un lenguaje menos formal, más directo y desenfadado, e incluso con los amigos de confianza un lenguaje incorrecto, como decir "gilipollas" a un amigo, "de buen rollo", eso sí.

Por eso cuando Los Corregidos en ocasiones me generan bastante desconfianza, si alguien que pretende ser tu amigo se dirige a ti de forma tan respetuosa, automáticamente salta cierta desconfianza, porque esa corrección transmite también distancia y frialdad, algo que desencaja completamente con una relación de amistad.

Por otro lado pienso que todo el mundo tiene derecho a cambiar y a resacirse de sus errores, pero pienso que Los Corregidos siguen siendo como eran, pero camuflados en la corrección y la retórica.

- "Estimados Corregidos, por favor, puestos a elegir, preferiría que no os pusierais máscaras. Sin más agradezco vuestra atención. Saludos cordiales, un abrazo".

sábado, 25 de julio de 2015

“Imposible quedar para esa fecha”: (Tus amigos)

Desde hace un par de años, estoy empezando a experimentar una cierta indisponibilidad en mi circulo de amistades a la hora de hacer planes, y ojo, cuando digo planes me refiero simplemente a quedar para tomar unas cervezas así un sábado de forma espontánea, o ir un fin de semana a la playa o al pueblo, –A lo mejor la gente me evita o prefiere otras compañías, ¿quién sabe?-. Tengo la sensación de que todo el mundo organiza cada hora de su tiempo de forma que roza la paranoia, vamos que parece que hubiera que hablar con la secretaria de alguien para que le buscara un hueco en su apretada agenda. No sé a que será debido, pero unos años atrás la gente no tenía tantos compromisos para quedar a tomar algo, o hacer planes de fines de semana, vacaciones, etc... Vamos que la peña era muchísimo más accesible. Dándole unas vueltas a este tema, tengo la sensación de que en este asunto hay cierta cultura de apariencias, de tal forma que si eres un tío sin planes no molas, que para ser alguien guay, tienes que tener una vida social a todo trapo para luego airear tus planes en grupos de Whatsapp , Facebook y demás, como si fueras la reencarnación de Marco Polo. Por supuesto la realidad seguramente distará mucho de lo que te comentan, que en el fondo ahora en verano es ir a achicharrarse a playas abarratodas de gente, como todo quisqui.

Esta cultura de apariencias de; “yo la tengo más grande” a nivel de vacaciones, practicar deportes, escapadas de fin de semana, y ocio en general era muy propio del entorno laboral, en el que uno de los alicientes de la clase media para hacer un viaje, no era el viaje en sí, si no venderles la historia del viaje a los de la oficina para darte una imagen de tío interesante, de mundo y por supuesto lucir el moreno de la playita, sin embargo en dos años para aquí, esto se está dando en el terreno de las amistades, donde la gente cada vez va más a su bola, es decir que es la ostia de complicado quedar con alguien a menos de un mes vista (o más allá).


En el fondo creo que todo es culpa del marketing y las redes sociales, ya que han explotado a tope el perfil del consumidor masivo de ocio, o dicho de otro modo, de que las empresas de deportes, ocio y tiempo libre saquen tajada por tu horas no laborales, ya sea de practicar deportes, clases de idiomas, clubs de montaña, etc… En fin, cada vez que un amigo te diga que hasta dentro de un mes no podrá quedar para ir un fin de semana a donde sea, ya sabes, ¡el mundo está lleno de gente!.

domingo, 31 de mayo de 2015

Hipster: La invasión zombie

Como si de una película de zombies de George Romero se tratara el fenómeno hipster (inconformista), se está extendiendo en España como la espuma, en especial como no, en la capital de España, Madrid, concretamente en el barrio de Malasaña. Si te montas en el metro a cualquier hora del días no te pasará desapercibida la presencia de estos seres con peinado hitleriano,  gafas de pasta, barbón bacteriano (tan higiénico como un retrete) y camisas de cuadros, ojeando su Iphone de último modelo. Por cierto, que cojones, ¡George Romero también parece Hipster!



George Romero parecía hispter

En fin, como os iba comentando, el “hipsterismo” a mi parecer es un fenómeno de lo más absurdo, una moda más similar al Grunge, que como éste, tiene fecha de caducidad. Según Wikipedia está es la definición de Hipster:
La cultura hipster es una subcultura asociada en mayor medida con la música independiente. Se caracteriza por una sensibilidad variada, alejada de las corrientes culturales predominantes (mainstream) y afín a estilos de vida alternativos. El interés por los medios de comunicación incluiría películas de cine independiente, revistas como Vice o la publicación mexicana Bold Magazine y sitios oficiales como Pitchfork Media.1
Se ha dicho que el «hipsterismo convierte elementos auténticos de todos los movimientos alternativos de la posguerra —beatnik, hippie, punk y grunge– en fetiches», se inspira en el «acervo cultural de aquellas etnias que aún no han sido asimiladas» y «lo regurgita con un guiño nada auténtico».
Es totalmente contradictorio que alguien que pretenden alejar de las culturas predominantes, adopte una cultura “menos predominante”, pero que te dicta como tienes que vestir, pensar y actuar. Adaptarte a una subcultura minoritaria, ya sea la tribu urbana hipster, emmo, heavy o gótico me parece una manifiesta falta de personalidad por parte de la persona que se disfraza de una de estas tendencias. Las personas que levantan este tipo de “muros”, no hacen sino buscar la aceptación, la aprobación y el aplauso de un grupo de personas, pero no realmente por quién son ellos mismos, sino por su acertado disfraz de hipster, rapero, skin head, etc… Es decir, en el fondo todo este movimiento una puta mierda llena de superficialidad, en el que no te quieren por lo que eres, sino por lo que aparentas ser, es decir, no por tu contenido, si no por tu envoltorio. Estoy seguro de que hace un año a ninguno de estos hipsters se le hubiera ocurrido dejarse esa barba bacteriana y bigote a lo Dalí.


El movimiento hipster tiene el agravante de pretender ser alternativo, buscando el uso de productos ecológicos, hasta el punto de usar la mierda de bicis Fixie (rondando los mil euracos), sin frenos, lo que es absurdo en pleno 2015, pudiendo acarrear un sinfín de accidentes. Pero eso no es lo peor, sino que el hipster es un consumidor compulsivo de productos MAC del negrero psicópata explotador de chinos Steve Jobs. Este asunto sitúa a los hipster dentro del capitalismo más especulativo y profundo, muy lejos de la pretendida imagen de personas ecologistas que cultivan su propia comida en su huerto.


El aspecto del hipster es ridículo

Otra tontería propia de los hipsters que ellos mismos no se reconocen como tales, sino que eso lo dejan en manos de la opinión de otros hipsters (que a su vez tampoco se reconocen como tales), lo que crea una especie de competición absurda por buscar el disfraz más logrado, cuando no una crisis de identidad.

En definitiva, el hipsterismo es una victoria más de la mente colectiva, frente a la mente individual, lo que denota unos seres con grandes problemas de identidad, que ante su vacío de principios sólidos ante la vida, se dejan en manos de un movimiento que les soluciona la tarea de pensar y actuar por si mismos, dejando su esencia como personas en manos de la primera moda pasajera que surge, al más puro estilo zombie.